domingo, 9 de septiembre de 2012

Un trago amargo

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Hace muy poco empece una odisea, que sinceramente pensé que llegaría dentro de muchos años; mi esposo se enfermo.
 Trabajo en un hospital y he visto muchas veces parejas jóvenes; acompañando una al otro que esta enfermo, y sabiendo que este se va a morir muy pronto y siempre me preguntaba que se sentía que aquella pareja que tu habías escogido para compañera se pudiera ir tan pronto.
 Muchas veces veía en sus rostros una tranquilidad y un amor en sus tratos a ellos o ellas que a veces no entendía porque a veces la vida daba señales tan crueles que pasar.
 Y de pronto un día me vi envuelta en algo muy parecido; le encontraron una lesión ósea a mi esposo y todos los médicos que lo vieron pensaron lo peor, salvo uno de ellos que me dio un diagnostico digamos que de todos los peores, el mejor.
 Hoy puedo decir que este medico en cierta forma acerto; su diagnostico no es bueno, pero si muy alentador; su tratamiento sera muy largo y en algunos momentos se que se va asentir muy disminuido fisica y moralmente pero dependera mucho, creo yo, de la compañía de nosotros como familia y de la paciencia de él ante la enfermedad.
 Lo único que puedo decir y es lo que me alienta que despues de un largo camino; él podra decir que esta sano, tal véz físicamente no sera igual pero estara presente para mi hijo y para nosostros como familia, no quiero sonar egoista, pero mi hijo solo tiene 7 años.
 Ese largo camino recién lo he empezado y solo pido cada mañana mucha paciencia y mucha paz y una buena sonrisa para él y para mi hijo, pero no lo voy a negar a veces es muy duro.